Definición
Un planeta terrestre es un tipo de planeta compuesto principalmente de rocas silicatadas y metales. Tiene una superficie sólida y una corteza definida, a diferencia de los gigantes gaseosos o los planetas helados. Estos planetas se forman en las regiones internas de los sistemas estelares, donde los elementos pesados son más abundantes.
Estructura interna
La estructura típica de un planeta terrestre incluye un núcleo metálico central, generalmente de hierro y níquel, rodeado por un manto rocoso y una corteza sólida. Esta estratificación resulta de la diferenciación gravitacional durante las primeras fases de la formación planetaria. Algunos planetas terrestres también tienen una atmósfera secundaria formada por desgasificación o captura de compuestos externos.
Superficie y composición
Las superficies de los planetas terrestres muestran una gran variedad de relieves: montañas, llanuras, cráteres de impacto y estructuras tectónicas. Su composición química incluye minerales silicatados, óxidos metálicos y, a veces, trazas de compuestos volátiles. La presencia o ausencia de agua líquida depende de la distancia a la estrella y de la presión atmosférica.
Función en el sistema estelar
Los planetas terrestres pueden presentar procesos geológicos activos como vulcanismo o tectónica de placas, que influyen en su atmósfera y evolución. Su papel en el sistema estelar se relaciona con la interacción gravitatoria con otros cuerpos y su capacidad para estabilizar órbitas circundantes.
Variación y límites
La clasificación como planeta terrestre se basa en su estructura y composición, pero existen casos límite con exoplanetas ricos en hielo o híbridos. Además, su masa varía dentro de límites compatibles con una estructura rocosa sin colapso gravitacional en una esfera fluida.